ÉTICA PARA PRINCIPIANTES

Los dilemas éticos presentes en la disciplina antropológica no son ninguna novedad, sin embargo, cuando estas en el campo las cosas se pueden tornar algo difusas a causa de los intereses de la investigación en general y de los intereses del/la investigador/a en particular. Lo que en principio puede llegar a ser una experiencia cuasi mística puede desvanecerse rápidamente y llegar a ser un laberinto de éticas contradictorias. A lo largo de mi formación académica he leído y releído los diversos dilemas que han atormentado en mayor o en menor medida a mis colegas en su estancia en el campo y las diferentes cuestiones que han tenido en cuenta a la hora de tomar una decisión. En cada una de estas experiencias las decisiones se situaban en el plano de la responsabilidad del/la antropólogo/a y su objeto/sujeto de estudio, y/o la responsabilidad que tiene con la comunidad científica, o en otras palabras entre el relativismo cultural y/o el universalismo cultural (en ningún caso ‘objetivo’, por cierto), si se quiere. En mi caso fue una experiencia que tuvo lugar en mi primer trabajo de campo y que más allá de la postura y la forma de actuar que decidí adoptar en ese momento, puedo decir que constituyó un ejercicio de reflexión que involucró aspectos metodológicos y epistemológicos respecto a mi posición como agente social involucrada en una relación dialógica de observación participante. En este sentido sigo a Marcus George en su propuesta de ‘etnografía multisituada’ y la posición del/la antropólogo/a entendido como activista circunstancial en el cual un ethos particular de autopercepción tiene lugar en la experiencia del posicionamiento en el estar allí (being there) de un modo particular y particularizante y que surge del nacimiento de determinados compromisos circunstanciales en el campo, fruto de las diversas movilidades que tienen lugar en los espacios de interacción. Las relaciones dialógicas que establecí con los agentes me dieron la oportunidad de construir una especie de ‘activismo emergente’ un rol que, a diferencia de las etnografías clásicas, tiene su origen en el/los sujetos/objetos de estudio seleccionados y el marco teórico utilizado para ello: la Antropología de Género puede ser un lugar común en el cual las prácticas sociales de los agentes puedan ser interpretadas desde otra perspectiva, cambiando el foco de atención y mirando hacia un sujeto subalterno para poder ver críticamente, aspecto principal que tuve en cuenta para guiar mi reflexión y posterior decisión frente a un hecho concreto. La ética y sus dilemas vista con los ojos de una ‘activista circunstancial’ me insertaron en la dimensión política de las prácticas sociales haciendo inevitable la decisión que tomé: dar voz al sujeto subalterno como la única premisa de partida que fundamentó mi acción porque me permitió entender la sistematicidad y continumm dialógico de la diversidad cultural y los grupos sociales, por ello no tuve tanto en cuenta si se trataba de ser fiel a una ‘facción’ concreta como si de realidades diferentes se tratara. La etnografía multisituada incluye de este modo realidades que en otro momento histórico fueron interpretadas separada y aisladamente.

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4 comentarios sobre “ÉTICA PARA PRINCIPIANTES

  1. Hola, sabés de algún texto de Marcus, además de “Etnografía en/del sistema mundo. El surgimiento de la etnografía multilocal”, en el que se aborde ese tema???
    Por cierto, qué bien escribís! Saludos desde El Salvador…

    Le gusta a 1 persona

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