Voces desde el Gran Sur

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“El ciborg es una especie de yo personal, posmoderno y colectivo, desmontado y vuelto a montar. Es el yo que las feministas deben codificar”

D. Haraway (1991: 11)

En la primera parte de este artículo [podéis consultarlo en: anthropologies.es ] introduje algunas nociones sobre, por un lado, la necesaria reflexión de las hibridaciones posmodernas más allá de las dicotomías excluyentes (como por ejemplo las establecidas entre naturaleza/cultura, público/privado, hombre/máquina, etc.) que Donna Haraway a través de su conocido  “Manifiesto cyborg” nos expuso a principios de los ´90  y, por otro lado, en un intento de generar un puente intercultural entre el feminismo americano antes citado y la corriente de pensamiento  iberoamericana,

la propuesta de Leonardo Boff (1999; 2001; 2003) sobre ecología planetaria en el siglo XXI puede ser (a mi entender) un buen punto de partida para iniciar una serie de reflexiones preliminares en torno a mi experiencia como mujer, sudamericana transmigrante y por qué no como antropóloga.

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Recordando los estudios feministas de la década de los ´70 (sobre todo V. Stolcke, J. Goodale, o E. Boserup, principalmente) sobre las formas de dominación sistémica-patriarcal en territorios que habían sido colonizados; me provocaba gran curiosidad saber cómo sería la relación intra-género durante los cuatro días de convivencia. Es sabido que la división y jerarquización en las Américas en cuanto a raza y género se refiere fue uno de los objetivos fundamentales para llevar a cabo el proyecto de colonización, y que podría resumirse en la fórmula Veni, vidi, vici (vine, vi y vencí) en relación a la rapidez en conseguir con éxito un objetivo. Las consecuencias del éxito de unos implicaría para otros un punto de no retorno en el proceso de contacto cultural de ambas civilizaciones.  En la actualidad muchas de las  representaciones simbólicas colectivas en América Latina aún permanecen intactas en diferentes aspectos de la vida social y cultural de estos países.  En este sentido, las instituciones de los modernos Estado-nación producen y reproducen fielmente las desigualdades antaño construidas. En donde sí puede verse un cambio estatal es en la reciente legislación en materia civil, pero aún quedan las arcaicas conciencias de los jueces y cuerpos de seguridad (entre otros tantos cuerpos). Ya estaba en “el campo” y otra vez “estar allí” se presentaba como un nuevo reto, el origen de las desigualdades se estudia en los libros pero el presente sólo puede experimentarse:

[…] “Acá recuperamos nuestra voz social, política y cultural” […] “Por la vida, por nuestras luchas, por las palabras” […] (Extracto del discurso público de apertura a cargo de las miembras de la Comisión Organizadora, 10 de Octubre de 2015).

Después de una emotiva apertura e imbuida en un clima de mucha exaltación y entusiasmo, entre banderas de todos los colores y al compás de las murgas en contra de la violencia estructural, se dió por iniciado el histórico 30 Encuentro. Decido “dejarme llevar” y experimentar aquello que afirmó  una de las compañeras (ya habitual en este acontecimiento) la noche anterior: “Cada una que haga su encuentro” (A. en comunicación personal, 9 de Octubre de 2015). Entre las banderas y pancartas veo un cartel que dice  “La Matanza” (partido de la provincia de Buenos Aires con más población, entre otras no muy positivas estadísticas), enseguida me vino a la mente la cara de la mujer con la que había estado conversando durante la única parada que hizo nuestro bus de camino a Mar del Plata:

[…] “Si no me deja voy igual, los chicos ya están grandes y yo no lo tengo que esperar para que me traiga plata. Hoy todos trabajan […]. Mi hijo antes era cartonero, y andaba metido en la droga, y un día robó y lo agarraron. Estuvo preso tres años, fué muy duro […]. Ya salió hace unos meses, y ahora consiguió trabajo, cambió mucho allá adentro. Ahora el problema era la chiquita -4 años-, pero mis hijos me dijeron anda ma, nosotros la cuidamos” […] “Hace siete años que trabajo de auxiliar y siempre me decían mis compañeras para ir al Encuentro, y esta vez dije basta, hasta acá”. (A.A. en comunicación personal, 9 de Octubre de 2015).

¿Cuántas historias como esta habría en el Encuentro?. Sólo era cuestión de tiempo empezar a conectar con otras realidades, las de acá, historias de vida llenas de  lucha y empoderamiento individual y colectivo; histórica resistencia. Por la tarde iniciaron los talleres considerados “el alma del Encuentro”. En la Escuela Nº 23 unas cuantas de nosotras decidimos asistir al taller “Feminismo y sexualidad” y el debate giraba en torno a cuestiones como: “hablamos de todas las sexualidades menos de la nuestra”, o “la visibilidad de la paja masculina vs. masturbación”. Otra intervención comenta: “Hace más de quince años soy activa sexualmente y mis parejas siempre me piden que les haga sexo oral, pero ellas a mi no me lo hacen tanto, y cuando lo pido muchos no quieren y yo tampoco insisto” (Notas de campo, 10 de Octubre de 2015). Al finalizar el taller, hablando con una compañera sobre la temática del mismo y la incidencia de preguntas “muy básicas” (a nuestro repentino parecer) durante el debate, me dice: ¿Estaremos en el pasado?.

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Por la noche una improvisada “mateada” nos convoca, una vez más, esta vez  en una de las habitaciones del hotel donde nos hospedamos. Éramos diez si mal no recuerdo, muchas habíamos coincidido por la tarde, otras habían estado en diferentes escuelas con diferentes temáticas.  Al principio cada una expuso su experiencia, expectativas y sorpresas, mientras  las/me escuchaba podía entender que aquellos temas aparentemente “superados”, como el acto de pedir -o no pedir- a tu pareja el tipo de placer que te satisface, tal y como se había expuesto en el taller, nos visita cada vez con un renovado significado. Los comentarios al respecto así lo confirmaban.  A su vez la escucha de cada relato me acercaba a ese “yo personal” de-construido y/o reconstruido elaborado en el anhelo para poder ser yo. Un ejercicio de ecología mental y social en busca de un ethos auténtico, fruto de profundas reflexiones y transformaciones. Al final de cuentas, ¿Era realmente lejano en el tiempo el debate que había tenido lugar esa misma tarde en la escuela?, ¿Estamos experimentando el “pasado”?, y principalmente ¿Qué nos estaba ocurriendo al escuchar a otras mujeres? (más allá de su significado).

Siguiendo el orden de ideas de Boff sobre la necesidad de rescatar la dimensión de lo femenino en el hombre y la mujer, me preguntaba cuáles serían las características de “lo femenino” o si por el contrario la “naturaleza humana” tiene múltiples manifestaciones expresadas en un continuum y que no se reducen al sistema sexo/género. Es decir, es “lo femenino” un complejo entramado construido culturalmente que da vida y articula las diferencias dicotómicas entre sexos y géneros, o “lo femenino” es,en palabras de Boff, una parte de la estructura fundamental de lo humano. Para este autor “lo masculino” y “lo femenino” son dimensiones del Hombre entendidos como rasgos de la personalidad:

[…] “Lo femenino expresa el polo de oscuridad, misterio, profundidad, muerte, interioridad, sentimiento tierra, receptividad, poder regenerador, vitalidad de lo humano, y está presente en cada hombre-varón y en cada hombre-mujer” (Boff, 1974: 975-977).

El/la lector/a podrá establecer sus propias hipótesis, por mi parte, cada día observo, descubro, experimento y documento  diferentes modos de “lo femenino”. O en otras palabras, podría decir que reconozco  diferentes “modos de ser-humano”, y desde luego no se reducen ni a dos ni a tres tipos de “naturalezas”. Debo reconocer que algunas veces los prejuicios (la ignorancia)  dificultan mi tarea y me alejan del ejercicio dialógico. Otras veces, reconocerme en una simple mirada decodifica toda mi existencia.

Referencias:

-Boff L. (1974). Visión ontológico-teológica de lo masculino y lo femenino. Convergéncia, 7 (975-989).

-Haraway D. (1991). Manifiesto cyborg. Recuperado de: http://blogs.fad.unam.mx/asignatura/adriana_raggi/wp-content/uploads/2013/12/manifiesto-cyborg.pdf (9/11/15).

Imágenes propias

Agradecimientos:

-Foro por los Derechos de la Niñez, la Adolescencia y la Juventud de la provincia de  Buenos Aires.

-Secretaria de Género de de la Central de Trabajadores de la República Argentina.

Licencia Creative Commons
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