Cuando gana el discurso del amor…

posmodernidad

 

Hablar de “amor” en los tiempos que corren puede ser tan revolucionario como nefasto y fragmentario:

¿Al final de cuentas qué es el amor sino un constructo cultural de la modernidad?, ¿O de qué tipo de amor estamos hablando?.

Sin lugar a dudas, en el mundo falta (entre otras faltas) fundamentalmente con-fianza (en uno mismo principalmente, y por extensión, en el otro). Estamos profundamente fragmentados/as por la ausencia de con-fianza a todos los niveles. Por eso, a mi entender, los diferentes discursos dicen que nos falta “amor”. Las narrativas claman a la “unión”. La variedad ideológica que los enmarca puede parecer profundamente democrática y en ocasiónes hasta universal (!?)

Los discursos neo-liberales, al igual que otros tipos de discursos muy próximos epistemológicamente, hablan de “amor”. El amor, entendido tal y como nos han enseñado en Occidente es, ante todo y principalmente, egoísta (aunque no lo asuma), monógamo, y/o diádico, patriarcal, adultocéntrico, y heterocéntrico; es fragmentario. Busca poseer. Olvida continuamente el pasado de los sexos y  el origen mismo de la vida cuando aún todavía eramos un Todo. Busca incansablemente satisfacer los fines, y no se preocupa por los procesos, su epistemología es aristotélica. Busca la unión sin importar a qué precio (después de todo el hombre y la mujer nacieron para ello, es finalista), y el resultado de esa unión cuanto antes aparezca mejor: los /as hijos/as (aunque si es varoncito mejor, porque también, no olvidemos, es patriarcal, el poder simbólico y material del Hombre esta en el falo). Por ello, a mi entender, gana este tipo particular de discursos acerca del amor (y lo escribo en minúsculas). Este amor le teme a la Libertad. Ofrece seguridades a los sujetos. Sólo habla de los fines. Al final de cuentas estamos acostumbrados/as a ello. Un amor que ordena las experiencias en categorías excluyentes. O eres una cosa o eres otra, o estas conmigo o estas contra mí. Un amor dicotómico. ¿Un amor muerto?, ¿Es el Amor a la Muerte?. Un amor parcelario (temeroso y temerario) que pide a gritos una revisión (!)

Me pregunto entonces, ¿Por qué los Pueblos eligen el discurso de este tipo de amor?, ¿Qué puede ofrecerles el amor minúsculo? [perdón, quise decir en minúsculas].

El otro tipo de Amor (en mayúsculas), el que no gana, el que integra, entiende y comprende que no somos ni estamos hechos para un objetivo en sí mismo; quizás todavía no puede ganar. Bueno aunque seguramente su objetivo no sea precisamente ese. No busca la universalidad, aunque es ontológicamente universal, es respetuoso con la libre determinación de los Pueblos, este Amor deja hacer porque con-fía. Es profundamente ecológico, ama la diversidad, integra todas las formas de Vida porque ama realmente. Asume el pasado, ama la Historia, porque ama el presente. Conecta y disfruta de sí-mismo y del otro en su totalidad; no censura. Es el Amor a la Vida. Este tipo de Amor, no puede expresarse, porque todavía, a pesar de que más de uno y una ha transitado por las profundas contradicciones de aquél tipo de amor (el minúsculo, en minúsculas), los sujetos no con-fiamos.  Necesitamos de un Padre (esa figura sistémica, psicológica y falocéntrica) que nos guíe, que nos dé seguridad. Aunque algunos sujetos ya han comenzado a transitar su propia de-construcción, ellos primero miraron hacia adentro (con miedo, pero miraron), y se re-conocieron. Confiaron en su propia materialidad, en sus cuerpos, no buscaron más allá…

En cambio, el/la Hijo/a necesita de un líder, y lo in-corpora, no sabe cómo hacer las cosas por su propia cuenta. Desea e implora a gritos ayuda, por eso in-corpora para sí, un líder/padre particular que lo regula, interiorizando el Padre/Poder y sus múltiples (antes mencionadas) fragmentaciones modernas. Reproduce significados. El Padre in-coporado, interiorizado, tiene su representante material en el mundo exterior, es el líder de las masas. El/la hijo/a necesita hacerlo así porque su creatividad fue aniquilada cuando era un/a niño/a; es un/a mutilado/a y no puede solo/a.

Así es como el discurso del amor (en minúsculas) gana en nombre del Amor, el primero aprovecha porque conoce la falta de con-fianza de los sujetos. En sus narrativas entrelaza significados cuyas epistemologías vienen fracasando histórica y sistemáticamente. Constructos que reproducen agonías colectivas y/o individuales. Pero el/la hijo/a inseguro prefiere un amor minúsculo, su des-confianza individual y colectiva, fractura sus decisiones. En estos discursos se confunden las narrativas del “amor” porque se utiliza una terminología “universal” pero el contenido ya no representa (¿y alguna vez lo hizo?) las diversas realidades de los sujetos.

El “amor” entendido como símbolo, cambió, porque así lo han venido demostrando las múltiples experiencias humanas en continua transformación. Pero los/as negadores/as del pasado no quieren ver, o mejor aún, no pueden. Sólo sobreviven a través de discursos superficiales en/de paisajes evocados, existencias fragmentadas, tienen memoria frágil porque sus órganos se encuentran atrofiados. El hijo/a sigue buscando un amor egoísta que lo/a salve. Los sujetos que apuestan por el amor minúsculo se relacionan desde la posesión (y su materialidad), porque no pueden percibir otras manifestaciones más abstractas, son profundamente primarios.

Los procesos y no los fines, el Amor y no el amor, nos llevarán a “buen puerto” (si es que hay un puerto donde deberíamos llegar). Quizás se trate de recorrer un camino que no tiene fin porque el fin es caminar. El/la hijo/a, sin importar la edad, necesitará, en tal caso recordar, cómo fueron aquellos primeros pasos…

#amor #globalización #discursos #significados

Imagen: Fuente

 

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2 comentarios sobre “Cuando gana el discurso del amor…

  1. Desde hace un tiempo vengo analizando el vaciamiento de contenido de las palabras. Hoy los medios son herramientas de manipulación directa y es por eso que se ven obligados a manipular las palabras (primero se manipulan las palabras para luego poder manipular a las personas). El vaciamiento de sentido es fundamental para lograr estos objetivos. El término “amor” (el cual bien desdoblas en “amor” y “Amor” es uno de ellos y tal vez uno de los primeros, ya que todos, de una u otra manera quieren acceder a él. Si tenemos en cuenta de que el gran manipulador es el sistema capitalista, podremos empezar a comprender cómo es que se oculta el sentido verdadero de las palabras y también podremos entender las nuevas acepciones (útiles para el sistema de poder) que se les añaden. Hoy todo pasa por el sentido expuesto, el cual es falso, mientras que el sentido verdadero queda oculto tras un velo de juegos, divertimentos y excelentes vendedores televisivos.
    Me gustó mucho tu entrada.

    Saludos.

    Le gusta a 1 persona

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